De nuevo a tí …
En este ir y venir he cosechado placer y satisfacciones. He encontrado personas que me interesan, otras que me gustan, y algunas que me fascinan. Entre estas últimas sobresales tú mujer, mi erótismo nocturno, de quién vivo prendado a pesar de la apertura que tengo hacia el mundo. Es tal la sintonía y el interés por tí, que cualquier íntimo detalle de tu persona acapara de inmediato mi atención.
No quiero parecer morboso, disfrutándo el tiempo epílogo de aquel ardiente cuadro, con mi bella mujer sin ropa y un servidor sentado, tu sexo siendo objeto de suaves caricias por las toscas manos de quién esto escribe. Observé con atención tu andar femenino, tus piernas y tus caderas en sensual movimiento. Reconocí que ese tipo de encuentros amorosos no eran normales, pero nunca dejé de reconocer tu capacidad de mujer así como la naturalidad de tu persona como en el intenso placer que me acababas de prodigar y que confieso, aún me cosquillea en el cuerpo.
Salimos del cuarto, yo deseando que el sol nunca declinara para poder regocijarme todo el tiempo con mi bella amada.
Relacionado
This entry was posted on 17 enero, 2009 at 17:01 and is filed under Escritos Metacarpianos. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

Deja un comentario