Y entre ríos me duermo
Una hoja tarda 35 días en morir y desprenderse del árbol que la vio nacer. Ahora me encuentro rodeado de miles de hojas que desnudan el frondoso ciprés que a mi cuerpo otorga sombra. El canto de los gorriones pecho amarillo inundan mis oídos con melodías dignas de tu silbido. Mis ventanas al mundo se cierran y recrean de entre las sombras un rostro que me enciende. Un brillo incandescente me ciega a pesar de que ocluidos mis ojos poseo. Avanzo hacia esas dos luces blancas, que en ningún momento tintinean, no dejo de caminar hacia ellas y sin embargo no muevo mis pies. Cada vez mas cerca me doy cuenta que esos dos resplandores son dos luceros que se desprenden de tus ojos. Y tu rostro comienza a formarse, tus labios no dejan pasar el tiempo y en cuanto me tienen a su alcance me otorgan un enorme beso que por alguna razón me habla a la par que rozan mis labios mordiéndolos. Tus manos recorren mi cuerpo y poco a poco me despojan de mis vestiduras, en lo que parecen instantes tan pequeños nos encontramos desnudos y abrazados. Es cuando los rayos de sol incendian mis ojos y me forzan a anejemos, me doy cuenta que todo ah sido mi imaginación y entre ríos me duermo.
Javier ‘-,,-‘ Toledo
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