Dedicada


En este momento, entre enfermedades, recetas, placas y sueros, tengo un momento en el que la pluma encarnada en mi mano, deja de escribir para pasar a escuchar al corazón. Corazón que no calla ni se detiene, la mente se nubla y se bloquea por tenerte presente. Fija  mi mirada el blanco papel de mi frente se transforma en el blanco vestido que adornara tu cuerpo el dia en que ante Dios recibamos la bendición. Ahora mis ojos nublan su vista al mirar tu nombre escrito por mi. No serán rosas de la India, ni diamantes del Nilo, pero son las palabras de tu humilde niño.

Javier ‘-,,-‘ Toledo

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