Y
Cuan tranquilo se encuentra el mar celeste, su oleaje aireoso mece las copas de los arboles, el murmullo de las hojas recrean la potencia de mi voz, voz que retumba desde mi interior y en ondas acaen en su corazón. Se que cada te amo que yo pronuncio ante el cielo es un bes que ella recibe en su voz, por eso no eh dejado de decirlo, por eso no eh dejado de escuchar a su voz. La tilde de mi suspiro despierta la serenata nocturna de los luceros, mostrando el luhgar de mi amada, y el lugar a donde pertenece mi corazon. Como desearía estar a tu lado para rodearte con mis brazos y abrigados respirar a la vez, sentir los golpeteos de dos corazones agitados, que luchan por hablar de amor, el verdugo del tiempo aprieta pero el orgullo del amor apremia.
Javier ‘-,,-‘ Toledo
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