Preámbulo


En sus ojos que hipnotizan y esos labios que llaman a besarlos. Aquellos pechos que dar de beber desean junto a esa cintura que abrazar solicita no es sino un comienzo de un trasero tan respingón como este gran amor de un servidor. Ese sexo ensombrecido, resguarda un tesoro, dueño de placer y acidez que despiertan comportamientos indecentes ante tal dama … ante tal mujer.

Javier ‘-,,-‘ Toledo

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