Carta arropada


Hola princesa de mi corazón, amanece mas hermoso cuando de ti leo en el son. Una rosa te engalana acompañando tu momento, y aquí me tienes mi doncella, puesto en una palangana, casi vivo en un convento, tomando nieve de grosella. Aplausos oigo de su mano, que aquellas que caricias dieran, me pongo arrodillado esperando no la hiera.

Javier ‘-,,-‘ Toledo

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